¿Qué pasó en la finca? Las versiones de la tragedia…

  • Las historias sobre la trágica muerte de los hermanos Luna confrontan a familia y sociedad con autoridades

Los niños Juan Adrián, Gabriel Osvaldo y Mateo Luna Luna perdieron la vida la madrugada del sábado 14 de enero al encontrarse en medio de una balacera que resultó, presuntamente, de un operativo en el cual elementos policíacos respondían a un reporte  y fueron recibidos con disparos de armas de fuego por parte de un supuesto grupo delictivo.
El suceso que tuvo lugar en la comunidad Ampliación Cieneguita, entre los fraccionamientos La Paz y La Vista, ocasionó el cierre de la carretera San Miguel de Allende – Dolores Hidalgo por cerca de cinco horas, el tema trascendió a nivel estatal y durante el fin de semana ciudadanos sanmiguelenses y medios de comunicación buscaban información oficial sobre lo sucedido, sin obtener respuesta.
Tras horas de incertidumbre, trascendió que los cuerpos de tres menores habían sido localizados en el lugar, hecho que dio pie a que comenzarán a darse a conocer las distintas versiones de los hechos.
La primera versión oficial emitida por la Procuraduría  General de Justicia del Estado y la Secretaria de Seguridad Pública del Estado, llegaría más de 40 horas después de que acontecieran los hechos. Ésta señala que en el lugar se habían encontrado los cuerpos sin vida de tres menores, Juan Adrián, Gabriel Osvaldo y Mateo Luna Luna; que un hombre habría sido detenido señalado como el responsable del triple asesinato y que sería él mismo quien recibió a los uniformados a punta de balazos cuando intentaron ingresar en la finca tras atender un reporte de presencia de hombres armados en el lugar. El detenido Antonio Luna, es también el padre de los pequeños y habría sido detenido en presencia de su esposa, Juana Luna, quien presuntamente lo señaló como autor del asesinato de los niños y lo acusó de querer matarla a ella también.
Otra versión surgió de los vecinos del lugar, quienes indicaron que el enfrentamiento se dio, no entre policías y un grupo delictivo, si no entre dos grupos rivales que mantuvieron por más de dos horas un enfrentamiento a balazos sin que autoridades de seguridad de ningún tipo intervinieran a pesar de los reportes hechos por los vecinos.
Quienes conocen a Antonio Luna lo describen como un hombre humilde, tranquilo y trabajador, incapaz de hacerle daño a su familia, laboraba como velador de la finca que era rentada como salón de fiestas eventualmente y en ocasiones se hacía acompañar de su familia a su lugar de trabajo para poder pasar tiempo con ellos.

 

Sin embargo, una fuente cercana a la investigación señala que la familia Luna habría quedado en medio del fuego cruzado entre dos grupos delictivos, tras cerca de dos horas de balacera, y contando únicamente con un arma de bajo calibre, los padres habrían tomado la decisión de terminar con su vida y la de sus hijos impulsados por la desesperación, Antonio habría disparado contra sus hijos, para posteriormente matar a su esposa y a él mismo, pero ya no contaba con balas suficientes.
Por su parte, Juana Luna, madre de los menores, ha dicho a medios de comunicación que su esposo es inocente, indica que se encontraban dormidos en la finca de la cual Antonio era velador, cuando escucharon que se acercó un vehículo, después de eso comenzaron los disparos, señala que su marido los metió al baño y le pidió que llamara a la Policía. Relata que cuando escucharon que ingresaron a la vivienda, Juan disparó hacia las escaleras, posteriormente personal de la PGJE y la SSPE los amenazaban con matarlos; recuerda que los oficiales le quitaron la pistola a su esposo, mientras a ella la volteaban y entonces escuchó disparos, posteriormente un oficial le regresó la pistola a Antonio para después quitársela, y comenzaron a interrogarla sobre quién había matado a los niños.
Familiares y conocidos de la familia Luna Luna aseguran que los niños murieron en el enfrentamiento, y que ninguno de los miembros de la familia tenía relación con el tiroteo.
La sociedad sanmiguelense tiene su propia versión, les parece inverosímil que un operativo ministerial que señala como objetivo a un grupo delictivo, concluya con la detención de un “multihomicida” cuyas víctimas son sus propios hijos; ningún detenido más, ningún muerto más, a pesar de dos horas de balazos, y hermetismo total en la información que sólo se dio como respuesta tras el descontento social al saberse de los pequeños asesinados.

Author: i.
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